miércoles, 20 de julio de 2011

Fiscalización y autogobierno



La corrupción puede ser definida de maneras distintas: con palabras más o menos rebuscadas o de manera más o menos general. Transparencia Internacional, una organización civil que desde hace muchos años ha estudiado la corrupción en el mundo, define la corrupción como una práctica ejercida por servidores públicos para servir intereses privados y no para el beneficio público.

La corrupción en México es, como todos los mexicanos sabemos, comunmente practicada. Todos los días miles de personas dan cientos o miles de pesos al policía, al burócrata, al maestro, al juez. Estos servidores públicos, desde sus puestos, no ejercen sus funciones para alcanzar el bien público, sino que al corromperse, buscan servir sus intereses privados. 


Distintas organizaciones nacionales, internacionales, civiles, del Estado y académicas, dan cuenta de la magnitud de la corrupción en México. Todas estas organizaciones coinciden en un punto: la corrupción es una de las prácticas que mayor desigualdad genera en México y en el mundo. En efecto, aquellos burócratas o servidores públicos que más poder económico y político tienen son también aquellos que, al corromperse, solicitan cantidades monetarias comparativamente mayores. Así, la corrupción permite que los burócratas de rangos mayores vean crecer su poder económico y político de modo exponencial mientras que los burócratas de bajo rango persisten con ingresos económicos medios o bajos. La corrupción, entonces, genera mucha desigualdad entre los mismos servidores públicos.

Pero la corrupción genera también una gran desigualdad entre los ciudadanos que trabajan y ejercen sus oficios fuera de la esfera burocrática. Debido a que el acceso a muchos servicios públicos sólo es posible a través de cuotas monetarias ilegales, es decir, por medio de mordidas, todos los ciudadanos mexicanos deben utilizar una porción de sus ingresos para el pago ilegal de tales servicios públicos. Esto parece poco si el ingreso de una familia es de 10 o más salarios mínimos, pero ¿qué pasa en el caso de las familias cuyo ingreso es de uno o dos salarios minimos? Estas familias, según el último informe de Transparencia Mexicana, gastaron el 33% de sus ingresos en mordidas en el 2010. Es decir, una tercera parte del ingreso de la familias más pobres en México se va en mordidas. Las prácticas de corrupción determinan que las familias más pobres sigan siendo pobres, mientras que las más ricas sigan siendo ricas al acceder a los servicios públicos que deberían de ser gratuitos por un bajo costo comparativo. Es importante que toda la sociedad sepa que cada vez que una persona ejerce una práctica corrupta, no sólo ayuda a consolidar una práctica ilegal, sino también contribuye a la gran desigualdad económica y social que caracteriza a México y a los países donde la injusticia impera.

La corrupción es una práctica universal. Los ciudadanos, los burócratas y servidores públicos mexicanos no son los únicos que la ejercen. Todo ciudadano en cualquier país del mundo es potencialmente corruptible o corruptor. Luego, ¿por qué en México hay más corrupción que en Canadá, Brasil o Chile segun el último informe de Transparencia Internacional ? O ¿por qué en México hay menos corrupción que en Ecuador, Afganistán o Rusia? ¿Por qué en Baja California Sur hay menos corrupción que en el Estado de México? Según Transparencia Internacional los países con mayores índices de corrupción (entre los cuales se encuentra México, que fue calificado con 3.1 donde 0 es la peor calificación) comparten algunas características. En primer lugar, (1) son países donde existe la coerción estatal, es decir, donde la gente, ajena al gobierno, no ejerce su libertad entendida ésta como autogobierno. El gobierno en estos países, al ser ajeno a la población, ejerce ciertos mecanismos para garantizar que la población se someta a las reglas que el gobierno ha impuesto. En estos países no está generalizada la noción de bien común y el gobierno es percibido por la población misma como una entidad aparte, una entidad coercitiva. En segundo lugar, (2) los países donde hay más corrupción son aquellos donde los funcionarios, al ocupar un puesto gubernamental, adquieren poder frente a grupos privilegiados. En tercer lugar, (3) en los páises con mayores índices de corrupción, los servidores públicos no obtienen sus puestos debido a sus capacidades o méritos, sino gracias a sus relaciones personales, de parentesco o compadrazgo con aquellas personas ya empoderadas.

Si consideramos las tres primeras características de los páises con mayor corrupción en el mundo, podemos concluir que, para luchar contra la corrupción, es necesario en primer lugar abandonar la idea de que el gobierno es el enemigo. ¡El gobiernos somos nosotros, los ciudadanos! ¡Nosotros no podemos ser enemigos de nosotros mismos! Las reglas que conforman el entramado de nuestra organización social, son reglas que nosotros, los cidudanos, nos imponemos. En México existen muchas mecanismos para ejercer nuestra libertad, para autogobernarnos. Uno de estos mecanismos es, por ejemplo, la elección democrática de aquellos personajes a los que delegamos cada 6 o cada 3 años el poder para tomar decisiones de carácter público. Otro mecanismo de carácter mucho más participativo y ciudadano es la fiscalización.

La fiscalización consiste en hacer una evaluación del trabajo de los funcionarios públicos y de las instituciones gubernamentales. Nosotros, los ciudadanos, podemos fiscalizar a casi cualquier servidor público y a casi cualquier institución pública mexicana. ¿Cómo? Ejerciendo nuestro derecho a la información, por medio del IFAI.

La fiscalización es una herramienta cuyo uso nos permite evaluar a aquellos que trabajan para lograr el beneficio público. Al fiscalizar, nosotros evitamos que los servidores públicos, al ejercer su oficio, adquieran más poder frente a los grupos privilegiados. Además, por medio de la fiscalización, evaluamos que los burócratas desempeñen su trabajo de modo eficiente y efectivo.Estas razones explican porqué la fiscalización es considerada como el mejor mecanismo para luchar en contra de la corrupción. La corrupción en México no es un lastre inevitable, natural o eterno. La corrupción en México disminuirá en la medida en que los ciudadanos ejerzamos nuestra libertad y nos autogobernemos. El gobierno no es ajeno a nosotros. Nosotros somos el gobierno, nosotros debemos regularnos los unos a los otros, bajo el principio del bienestar público. ¿Quieres ser dueño de tu destino? ¿Quieres fiscalizar?

Deni